A veces doy un repaso a la discografía y vuelvo a escuchar discos antiguos. Llevo unos días escuchando a Dead Can Dance. Ayer al escuchar un disco de Lisa Gerrard, una canción llamada "glorafin" cuando finalizaba la repetía una vez, y otra, y otra…
Quise saber de qué trataba esta canción y resulta que esta canción que no paraba de escuchar no tenía significado alguno, porque las palabras que se escuchan pertenecen a un idioma inventado.
Es la voz como un instrumento musical.
Es la emoción hecha música.
Es la belleza sin escusa ni argumento.
La glosolalia es un lenguaje inventado y usado como recurso musical.
Estamos acostumbrados a que las canciones nos cuenten cosas, pero a veces es más poderosa la emoción de la belleza que cualquier cosa que pudiera comunicarnos.
En la pintura ocurre lo mismo. En ocasiones un cuadro no tiene más significado que la belleza de las formas y el color. Cuando pinto unas peras sobre la mesa o una naturaleza muerta con varias botellas de distintos colores, todo lo que he buscado es eso:
En Viena, en el año 1960, se celebró el III Congreso Internacional de Artistas, donde se establecieron unas normas internacionales para poder distinguir una obra artística de una copia comercial, dado que aparecían nuevos métodos de reproducción fotomecánica.
Uno de los acuerdos a los que se llegó fue que era necesaria la intervención directa del artista, es decir, que debe trabajar con su propia mano la matriz y que no sea una copia fotomecánica.
También se estableció que se numeraran las series de grabados con el número de grabado, barra, número de la edición, por ejemplo (1/30), para dar a conocer el número total de ejemplares de la edición y evitar fraudes.
Por eso vemos grabados anteriores a esa fecha sin numerar. La numeración es relativamente reciente.
Para evitar ediciones piratas, se acordó que se destruyeran o se rayaran las planchas.
La idea es que el artista siempre tenga el control de la obra y el estampador siga sus directrices.
Esto es una declaración de intenciones, porque es muy difícil comprobar si el artista ha realizado la plancha o, por el contrario, ha llevado un dibujo o la foto de un cuadro y el grabado se lo han realizado en el taller.
Donde no hay duda alguna es cuando el artista es también el estampador y realiza todo el proceso, como es mi caso.
Es bueno saber distinguir un grabado original de una reproducción, para que no nos den gato por liebre.
Hay que recordar que el grabado de reproducción era muy común antes de que la fotografía se ocupara de las ilustraciones de los libros.
Si, por ejemplo, en el siglo XVIII se hacía un libro sobre la Capilla Sixtina, había que ilustrarlo. Las imágenes se realizaban con grabados al aguafuerte o buril. Como los grabados se hacían en equipo, se dejaba claro quién se había dedicado a cada tarea. En este caso se pondría: Miguel Ángel lo pintó, fulano lo grabó y zutano lo estampó.
En la actualidad el grabado de reproducción no tiene sentido, porque para eso está la fotografía.
Sin embargo, se sigue haciendo, me temo que por los beneficios económicos que reporta.
En este vídeo muestro un ejemplo de grabado de reproducción:
El artista pinta un cuadro, no hace un grabado.
Pinta un cuadro.
El grabado lo hacen otros.
No me refiero a la estampación, que la hace el estampador, sino a la plancha de metal o madera que la debe trabajar el artista.
En este caso la imagen llega a la plancha por procedimiento fotomecánico (es decir, industrial) de una obra que sí es original porque está realizada por el artista.
En el vídeo, la única parte del grabado al aguafuerte, es decir, que no es offset, son las marcas del cuadro que hace el pintor a lápiz, que se reproducen en una plancha de cobre que se ha barnizado y que realiza el estampador, no el pintor.
El pintor llega cuando todo el proceso ha finalizado.
Llega con el chaleco lleno de manchas.
Pero no ha tocado la tinta, tampoco ha barnizado la plancha de cobre, ni ha trabajado en ella. Tampoco ha manipulado el papel de estampación.
No ha pisado el taller.
Las manchas serán de la sopa o del yogur.
Viene a firmar una reproducción de su cuadro.
El resultado es bueno, tiene calidad, pero es una reproducción.
Firmada y numerada, pero al fin y al cabo, reproducción.
Quien tenga el cuadro, tiene el original.
Esto no es una crítica a nadie, es información. Es un intento de hacer saber a quien se quiera informar de la significación del término "Obra Gráfica Original".
Para que sea original, el artista debe realizar la imagen en la matriz, ya sea de metal o madera.
Algunos pintores realizamos nuestra obra gráfica en nuestro estudio, sin ayuda de taller. Realizamos menos obra porque la estampación consume mucho tiempo y, al mismo tiempo, las ediciones son más cortas.
Es una obra de arte concebida para realizarse en múltiples ejemplares, utilizando una matriz que puede ser de distintos materiales: madera, metal, linóleo...
Se realizan múltiples ejemplares que se numeran y se firman de forma individual. Cada ejemplar se considera una obra original porque la matriz está realizada por el artista.
Los principios del grabado están vinculados a la historia del libro. Durante la Edad Media, los libros se ilustraban con miniaturas pintadas a mano.
Tras la invención de la imprenta, aumentó la producción de libros; ya no se podían ilustrar a mano de uno en uno; se sustituyeron las miniaturas por grabados que en principio se realizaban en plancha de madera. Más adelante se harían en plancha de metal.
Pero además de ilustrar libros. El grabado es para el pintor una extensión de su trabajo, pero con técnicas diferentes.
Me interesé por el mundo del grabado al conocer la obra gráfica de pintores como Goya, Rembrandt, Durero y Picasso.
Un paisaje puede ser pintado, dibujado o grabado, y el resultado artístico en cualquier caso dependerá del talento del autor, no de la técnica.
Aunque no he dejado de pintar, llevo unos años que dedico parte de mi tiempo al grabado. Aquí dejo mi página, por si a alguien le interesa:
Se conservan seis versiones pintadas por Zurbarán y alguna más realizada por su taller.
Hay que decir que Agnus Dei significa Cordero de Dios.
Es una pintura que tuvo mucho éxito. Zurbarán atendió esta demanda realizando diferentes versiones.
Antonio Palomino escribió en 1724 que un aficionado sevillano poseía un «borreguillo» de Zurbarán y lo valoraba "más que cien carneros vivos".
Hay diferencias sustanciales entre las versiones conservadas; por ejemplo, en la que está en el San Diego Museum of Art, el cordero lleva una aureola y una inscripción:
TANQUAM AGNUS
Está en latín y significa literalmente «como un cordero» y procede de Hechos de los Apóstoles 8:32:
«Como oveja fue llevado al matadero, y como cordero delante de su trasquilador enmudeció y no abrió su boca».
Así pues, la inscripción, las patas atadas y el nimbo alrededor de la cabeza le dan una identificación claramente religiosa.
No todas las versiones son iguales.
A mí la que más me gusta es la del Museo del Prado. No tiene la inscripción ni connotaciones religiosas tan claras, pero es un cordero (ya carnero) con las patas atadas, preparado para el sacrificio.
En los 90 fui copista y Zurbarán fue uno de los pintores en los que puse el foco. Hice una copia de Santa Casilda entonces, ahora Santa Isabel de Portugal, porque tenía un lienzo con un tamaño apropiado y porque también es una gran pintura de Zurbarán.
Aunque ya no soy copista, disfruto versionando de vez en cuando algún cuadro que me gusta especialmente. Por eso hice esta serigrafía a la que añadí un estarcido que hice con una plantilla de cartón y un pincel para hacer el fondo negro; de esta forma, cada serigrafía tiene un fondo negro, pero con pinceladas distintas, hechas con el pulso de mi mano, no con la rasqueta de serigrafía.
Aquí dejo la dirección de la tienda donde está a la venta:
En el año 1943, Picasso decidió hacer una escultura con el tema "hombre con cordero", del que había hecho multitud de dibujos.
Cuando se modela con arcilla o cualquier materia blanda, es necesario hacer un armazón que soporte el peso.
Picasso no tenía formación de escultor y recurrió a la ayuda de alguien con oficio, como era el escultor Joan Rebull, quien le ayudó no solamente con la realización del modelado, sino también con el vaciado.
En el catálogo que hizo el Reina Sofía sobre Joan Rebull, cuenta el hijo de Joaquim Sunyer, Jaime, quien tuvo amistad con Joan Rebull, que Picasso le decía mientras hacía la escultura que de aquello "saldría un griego" y Rebull le respondió riendo que si salía un mesopotámico estaría bien.
A pesar de la ayuda de Joan Rebull, el modelado se hizo rápido y el vaciado más rápido todavía para que no se desmoronara y cayera al suelo.
A lo largo del siglo XX, en el mundo del arte se despreció la técnica y se valoró la novedad y la ruptura con el arte anterior.
En el presente en marcha ocurre lo mismo. Hay un arte oficial, el de los museos de arte contemporáneo.
Para el que la belleza es una ofensa,
El oficio y la técnica, algo del pasado.
Y el objeto artístico, un instrumento de propaganda política.
Pero hay pintores fuera de esos ámbitos que seguimos trabajando, buscando lo bueno, lo verdadero y lo bello.
Nuestras obras, buenas o malas, están hechas con nuestra autoría, sin ayuda de nadie, con nuestros aciertos y nuestros errores y fuera de los circuitos oficiales (y subvencionados).
Hago grabados realizando todo el proceso desde la preparación de la plancha de zinc,