domingo, 19 de diciembre de 2010

RUBENS EN EL MUSEO DEL PRADO

                                                       Lucha de San Jorge y el dragón

Confieso que el montaje de la exposición me ha resultado algo agobiante, creo que eran necesarias dos salas más para exponer esa cantidad de pinturas. Seguramente se deba a falta de espacio.
Pero Rubens, el pintor de los héroes, titanes y dioses, siempre me resulta interesante. No era consciente de la cantidad de obra de Rubens que posee el Prado, hasta que he visto esta exposición. Aunque gran cantidad de sus cuadros siempre están expuestos, algunos como el retrato de Tomás Moro, no recuerdo haberlo visto. Es una copia del retrato que Hans Holbein el joven realizó del humanista inglés. Creo que quien quiera disfrutar de la  PINTURA ( con mayúsculas) no debería perderse esta exposición. Rubens tiene mala prensa porque muchos de sus cuadros los hacía en colaboración con su taller, pero resulta que sus alumnos eran excelentes pintores, entre ellos se encontraba Van Dyck.


                                                 Aquiles descubierto por Ulises y Diomedes
                                                                       Rubens y taller.


 En el siglo XVII muchos pintores se ayudaban de los alumnos que tenían en el taller, era el funcionamiento del sistema de gremios. El aspirante a  pintor pasaba al taller de un maestro para aprender todos los secretos de la pintura. En principio se dedicaban a preparar los colores, cosa que es más interesante de lo que parece, por que conocían la paleta del maestro, los aceites y barnices utilizados. Sabemos del uso de la trementina de Venecia en su pintura, de sus imprimaciones grises y de su preferencia a pintar sobre tabla cuando se trataba de pequeño formato. Más tarde, cuando el alumno estaba formado, ayudaba al maestro a cumplir con sus encargos. Rubens fue un pintor con una gran visión comercial y atendió muchos encargos gracias a la perfecta organización del taller. Otros grandes pintores, como por ejemplo Zurbarán, también realizaron parte de sus encargos ayudados por su taller.
Normalmente se distingue entre una obra de taller y una donde solo han colaborado en una pequeña parte y una pintura realizada enteramente por mano de Rubens, como por ejemplo los bocetos para la decoración de la Torre de la Parada, aquí tenemos el de  Prometeo.



Estos bocetos están realizados sobre tablas de pequeño formato, con una pintura suelta y transparente, donde podemos ver las bandas verticales de la imprimación.
El Museo del Prado ha realizado algunos vídeos sobre la exposición.








Es una pena no ver dibujos en la exposición, porque Rubens era un dibujante excepcional que siempre estaba en disposición de aprender. Cuando estuvo en España, no perdió ocasión para copiar los cuadros de Tiziano que se hallaban en la colección real. Como Adán y Eva, o el rapto de Europa.

El rapto de Europa



Nos encontraremos con cuadros de gran potencia, como Orfeo y Eurídice.
Orfeo, al morir Eurídice, descendió al Hades, y tocando la lira, engatusó a Plutón y Proserpina, logrando que estos le devolvieran a su amada a condición de que no se volviera para mirarla. Orfeo fue incapaz de contenerse y al volver la cabeza, Eurídice se desvaneció.

Orfeo y Eurídice


Expresar la condición humana a través de los mitos es un recurso utilizado en mayor o menor medida a lo largo de los siglos. Creo que en la actualidad continua siendo igual de válido ( yo lo hago ), una forma de plasmar todo lo que acontece al ser humano en un mundo intemporal, repleto de hombres, mujeres, dioses y héroes.

el juicio de Paris


Rubens era un pintor metódico, con gran capacidad de trabajo, se levantaba al amanecer y permanecía doce horas seguidas en el taller.
Paradigma del pintor barroco, rechazaba la armonía de la composición clásica ( que yo tanto admiro), pero la valoraba. No comparte la técnica de Caravaggio, pero se sentía atraído por su pintura hasta el punto de insistir al duque de Mantua para que adquiriese la “Muerte de la Virgen”, que había sido rechazada por su crudo realismo.
Su ansia de saber le impulsó a vivir en Italia ocho años, copiando y estudiando la pintura italiana, tanto a los coetáneos como a los pintores anteriores, aprendiendo de la obra de Ticiano y Miguel Ángel, entre otros.
Se italianizó tanto que prefería la lengua italiana para escribir sus cartas. Su conocimiento de idiomas y su don de gentes, impulsaron su labor diplomática al servicio de la monarquía española, que comienza a finales de 1626 y termina en Abril de 1630, más de tres años de entrevistas con los máximos exponentes de la política europea.
Muere el 30 de mayo de 1640. Felipe IV, que era admirador y coleccionista de su pintura, compra a los herederos obras de la propia colección del pintor, entre ellas “Las tres Gracias”. El Museo del Prado conserva la mayor colección de pinturas de Rubens, en torno a noventa.
La exposición termina el 23 de enero

2 comentarios: