lunes, 26 de enero de 2026

Cuando la pintura imita a la fotografía

 En la entrada anterior puse el foco en la influencia que tuvo la pintura en la fotografía. Esto era lógico porque el arte pictórico llevaba siglos de recorrido trabajando con imágenes, sin embargo, la fotografía era un arte nuevo y la mirada hacia todo ese reservorio iconográfico era inevitable.

Hoy voy a señalar el fenómeno inverso, cuando la pintura reproduce una foto.

A finales de los años 60 surgió el fotorrealismo. El artista utiliza una fotografía para recopilar información y luego proyecta la imagen sobre el lienzo. Incluyendo los efectos de la fotografía, como la profundidad de campo. Luego llegó el hiperrealismo, que es muy similar, pero exagerando aún más los detalles de las fotos, así aparecen retratos de gran tamaño con detalles como los poros de la piel.

Un ejemplo de ello son los retratos de Chuck Close.


                                    Chuck Close, autorretrato


A mí, personalmente me parece que la foto es un recurso que debe aprovecharse, pero no anular la creatividad del pintor. Uso la fotografía como un modelo cómodo y asequible que, además está por todas partes. Por ejemplo, en este cuadro, el color es distinto al modelo, en los edificios faltan detalles como ventanas y adornos, tampoco hay vehículos ni personas, porque son anecdóticos y porque la pintura no es el modelo ni la realidad, aunque se parte de ella para pintar.                                               

                                                                   


                     Fernando  puente, metrópoli XII, 195 x 260 cm.


Si quieres ver otros cuadros míos, pincha aquí: fernandopuente.com


viernes, 16 de enero de 2026

Cuando la fotografía imitaba la pintura

 Pocas décadas después del invento de la fotografía, según se perfeccionaba la técnica, algunos pintores aprovecharon la nueva forma de fijar una imagen (que la cámara oscura no podía conseguir) para tener un modelo cuando no podían disponer de él.

Delacroix utilizó fotografías de Eugene Durieu durante la década de los años cincuenta del siglo XIX.


Delacroix. Odalisca
                                                                  
                                                               Durieu. Odalisca

De forma natural la fotografía tomó caminos variados, incidiendo en paisajes, retratos, escenas de la vida cotidiana, incluso fotoperiodismo: el primer caso que se documentó mediante la fotografía un conflicto bélico, La Guerra de Crimea durante los años 1853-1856. Siendo Roger Fenton el primer fotógrafo de guerra. Pero lo que me interesa en este momento es la relación de la fotografía con la pintura. Y concretamente el pictorialismo, que fue un movimiento artístico fotográfico de finales del siglo XIX y principios del XX, que buscaba la belleza y la emoción que destila la pintura.

Eran fotografías de enfoques suaves y efectos pictóricos que la alejaban de la frialdad de la cámara. 

                                                               

                                                       Julia Margaret Cameron. Retrato.

La precursora más célebre fue Julia Margaret Cameron que se inició en la fotografía a los 48 años, cuando recibió como regalo una cámara fotográfica. Nació en 1815, en plena expansión del imperio británico, en Calcuta. Se dedicó principalmente a dos temas, el retrato (Charles Darwin, Alfred Tennyson y Thomas Carlyle) y la alegoría, con escenas bíblicas, mitológicas y literarias.
Una mujer de gran sensibilidad que usaba el desenfoque fotográfico a modo de veladura pictórica.
                                                                                  
    Julia Margaret Cameron. La despedida de Lancelot y Ginebra

Otro precursor fue el pintor y fotógrafo sueco Óscar Gustav Rejlander, que fue pionero en el fotomontaje y las composiciones complejas. Utilizaba múltiples negativos para realizar una sola imagen, así en su obra “Los dos caminos de la vida” usó 32 negativos diferentes para crear una imagen saturada de personajes que, se distribuyen a lo largo de dos líneas paralelas, todo ello insertado en un fondo arquitectónico. La obra causó cierto revuelo por el uso del desnudo y aun así fue adquirida por la reina Victoria de Inglaterra.
                                                                             
                                  
                     Óscar Gustav Rejlander. Los dos caminos de la vida.
                                                        
Henry Peach Robinson fue originalmente pintor, su obra estuvo fuertemente influenciada por el movimiento prerrafaelista y las ideas de John Ruskin. Buscaba que la fotografía tuviera la misma composición que la pintura clásica.  Fue miembro fundador de The Linked Ring, una hermandad fotográfica dedicada a promover la fotografía puramente artística, separándose de las sociedades científicas tradicionales.
                                                                    
                                         Henry Peach Robinson. Muchacha agonizante.


Su obra más representativa fue “Muchacha agonizante” donde distribuye las figuras por medio de triangulaciones, resolviendo un equilibrio de masas a modo de la pintura clásica. Su forma de trabajo consistía en fotografiar por separado varios modelos para después unir los negativos en una imagen final.

Este movimiento artístico que transcurrió principalmente entre 1880 y el final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) incorporó la belleza y los valores de la pintura clásica al nuevo arte de la fotografía. Ahora en el presente en marcha que estamos viviendo ocurre justo lo contrario, gran parte de la pintura figurativa que se expone son copias de fotografías. Fotografías pintadas sobre lienzo. Pero esto es el tema de la próxima entrada del blog.

sábado, 14 de agosto de 2021

Parque de Las Delicias


 Se trata de una vista del parque de Las Delicias de Madrid, realizada a la acuarela sobre papel de grabado. el tamaño es 76 x 112 cm.

miércoles, 12 de mayo de 2021

miércoles, 24 de marzo de 2021

Hombre con sombrero


 Cuando se quiere trabajar en un lienzo de pequeñas dimensiones, hay que elegir entre el fragmento o la miniatura, o quizás, elegir un motivo que sea realmente diminuto. En este caso decidí pintar un fragmento.

Está realizado al óleo y sus medidas son 16 x 22 cm.

jueves, 11 de febrero de 2021

Mujer dormida


 

El sueño es una actividad cotidiana, enigmática y misteriosa. Este motivo que es recurrente en la historia del arte, lo he elegido en varias ocasiones. Se trata de una pintura al óleo y carboncillo sobre cartón imprimado con acrílico, sus medidas son 40 x 50cm.