sábado, 3 de marzo de 2018

INTERIORISMO Y ARTE

A veces tendemos a pensar que el arte está en los museos y eso es cierto, pero solo parcialmente. El destino del objeto artístico es convivir con el ser humano.
Por otra parte, existe un divorcio entre el arte oficial, que es subvencionado y promovido por las instituciones públicas y la aceptación común de la gente.



El argumento es el siguiente: el público en general no está preparado para un arte tan selecto y de un poso intelectual tan grande, que es necesario educarlo. Teniendo en cuenta que el arte tiene un recorrido mayor que la civilización, (aún tengo los manuales de arte prehistórico que usé cuando estudié la carrera de historia) y siempre ha sido asumido por la sociedad de la cual emanaba, no comprendo como hay sectores en el mundo artístico que pretenden adoctrinar a la población para que acepte un arte que le repele.
En una conferencia muy divertida, Félix de Azúa contaba con cierto asombro, como una raspa de sardina que pende de un hilo en una galería de arte es una obra artística que tiene un valor, y cómo la misma raspa tumbada en el suelo de la calle, no es más que basura.




Hace poco terminó ARCO y escuché pocos comentarios en los medios sobre arte sino sobre otros asuntos tangenciales que no vienen al caso.
Me gustan los objetos artísticos (pintura, grabado, escultura...) con los que se puede convivir y ser observado a diario, sin que cause ninguna turbación en el espectador. Que facilite la construcción de un espacio que sea un hogar.




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